anclada a los ires y venires de las algas
miraba con la mirada borrosa.
con la mirada de la niña en la esquina loca de euforia.
loca de porvenires, de gestos,
de barro, de saliva
de muertos
y de vagabundos clamando la más vacia de las misericordias
anclada.
juré que no en vano, me dejé meser
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